BLOG DE MARIA CINTA MONTAGUT

lunes, 27 de febrero de 2012


Nadie sabe quién vendrá
a recoger los frutos agostados
de este tiempo oscuro.
Las cifras desbocadas
cabalgan por la espalda de los días,
ocupan el olor de los quirófanos
y traspasan los ojos de la noche
mientras alguien
clava agujas y cose las ventanas
con el hilo amarillo de la noche.
Nadie sabe quién vendrá
a rescatar la voz de las quimeras
enhebrada en los mástiles agudos
en las azoteas de los rascacielos
mientras en las aceras
los perros husmean la sangre ya reseca
de las hormigas blancas de las alcantarillas.
Y la sed
se instala para siempre en las gargantas.


De  La espera inevitable

lunes, 20 de febrero de 2012

Poseer la verdad
¿qué es sino soñar que existe un cuerpo?.
Uno solo.
Puro, desnudo, con un río de sangre.
Con un río de angustia escondida.
Con un río sin mar.

De Volver del tiempo

lunes, 13 de febrero de 2012

El tiempo naufraga siempre en unos ojos.
Como cadena enlaza las cinturas,
los cuellos,
las muñecas,
pone grilletes en unos pies desnudos,
traspasa las mejillas horadadas
por el fuego y los besos,
se funde con el olor antiguo del silencio,
pesa sobre cuerpos vacíos un instante
y alcanza el final del laberinto
siempre.

De  El tránsito del día

lunes, 6 de febrero de 2012

El paso de los días
nos trae la memoria de otras horas.
Desfilan por las calles
cuerpos que fueron un refugio
para otros cuerpos
perdidos hoy
en el fondo oscuro del recuerdo
o en el bolsillo de un abrigo
en una nota antigua con números borrosos.
A veces por las calles
los perros olfatean las respuestas,
ocultas para siempre en el asfalto,
a todas las preguntas,
que cuerpo a cuerpo,
que cuerpo sobre cuerpo,
pudo borrar la lluvia de unos labios.

De La espera interminable


lunes, 30 de enero de 2012

No espereis que la sangre nos habite
que taladren las hormigas
pasadizos oscuros en la carne o el barro,
que el aire nos acerque
el amargo perfuma de la linfa
que nunca hizo fértil la tierra.
No esperéis que la palabra sea
el corazón oculto de la tarde
la certeza catártica del vino.

De La voluntad de los metales

martes, 24 de enero de 2012

A cada lado de la existencia
se escapa el sueño
que dibuja su camino en un cuerpo
mientras la lengua se desplaza
de una boca a otra
o atraviesa una piel
en la abstracción nocturna del deseo.

De Sin tiempo

martes, 17 de enero de 2012

Oigo llegar el huracán empobrecido
el atropello del aire y sus cenizas.
Un diluvio de afilados molares
se inventa en la negrura de las aves
y tritura las sábanas tendidas
en el diluvio de las azoteas.
Arden las almohadillas de los gatos
plomo y sudor en el calor estivo de la tarde.

De La voluntad de los metales